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No es necesario restregármelo. Soy una puta impulsiva, fácil y todo. Susceptible y muy imbécil. Pero ¡hey! Insisto, cagarme la existencia es mi don inherente. La idea es que la próxima vez no sea peor. La idea es que mi juventud recapacite. La idea es que abra los ojos. ¡Hola! Bienvenida al mundo real. Hay galletitas, problemas y mentiras. Cariño, deja de soñar. Bienvenida al mundo real. No, no quiero conversar. No, no quiero nada más. Y aunque eso fue doble negación. No quiero más. Así como sustento mi bisexualidad. Sustento de la misma forma mi asexualidad. Y además, que sí, niego la realidad. No miro al futuro con objetividad, ni muchos menos con deseos. Sólo me imagino riéndome. Odio tener que enfrentarme a estas cosas. Me consuela la experiencia, me consuela que me destruye. Me destruye! Me destruye! Y algún día, cuando sea menos adolescente, me iré. Oh, me iré. No, no quiero conversar. Sí, la cagué, ¿y qué? Soy una inconsciente, ¿y qué? Es el alcohol, las drogas... No más, no más. No lo juro. Soy tonta, volveré a caer. Buenas. |
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